26 de febrero de 2013

Esa infancia (I)


Prologo

La historia reúne tres personajes. Entre ellos constituyen una familia. 

Él es personal de inteligencia en la Fuerza Área y por acomodo pudo lograr trabajar solo los viernes (por la noche, en turnos de 12 horas) y los sábados (el mismo horario). Durante la semana cuidaba y atendía al niño. Antes de comenzar en la F.F.A.A. había trabajado en la vieja Bodegas GIOL y tenía incorporado el hábito de la bebida como escape a la realidad. 

Ella tenía mucha familia, pero siempre estuvo sola. Desde pequeña, a los 12 años, ya estaba [podríamos decir] emancipada y trabajando en una casa de familia bien como "muchacha". Luego vino a Buenos Aires y con el tiempo se puso de novio con un tipo laburante y muy bueno. Juntos tenían planes y proyectos. Habían comprado dos terrenos en José C. Paz y la idea era vivir en uno y alquilar lo que construyeran en el otro. No pudo ser. Su mal carácter y la aparición de una tercera más dócil le hicieron perder ese buen partido. Por despecho se casó con F.G. 

Ella trabaja como personal de servicio doméstico de lunes a viernes. 

Ya había sido testigo privilegiada de como se "sopla" el hombre a una mujer y los indicios hacían presumir que esta relación se encaminaba a tener el mismo final. 

Lugar y fecha

José C. Paz, 9 de julio de 1984. 22:30 aproximadamente. La vivienda tiene cocina, comedor y dormitorio chico en hilera, uno lindante con el otro y hacia el costado izquierdo de la cocina se accede al dormitorio matrimonial y al baño.

Él llegaba un poco ebrio del centro tradicionalista y folclórico de la zona, donde se llevó a cabo un festival con motivo de la fecha. 

Ella había estado todo el día limpiando la casa, cuidando al niño  y sospechando que su marido le estaba siendo infiel con una vecina de la misma manzana. La otra era mucho más joven, alta y de curvas prominentes. Ella la llamaba despectivamente "la yiro".

El niño: mira la televisión. Están dando "matrimonios y algo más"

Él: F.G.; Ella: T.J.; Niño: el maldito bastardo.

T.J. había planeado que el 9 de julio el niño acompañara a F.G. al festival. Estaba segura que él no podría noviar con el yiro en presencia de la criatura. Sus planes se alteraron porque el día anterior el niño se atravesó la planta del pie con un clavo que estaba en una madera. No había más remedio. El estaría pavoneándose con esa tilinga por todos lados mientras ella se tenia que quedar a cuidar al niño y ocuparse de los quehaceres domésticos. 



25 de febrero de 2013

25-02

Escuchando la radio me doy cuenta de que hoy hubiera sido el cumpleaños de Néstor Kirchner. Dudé durante un breve lapso acerca de la fecha y de repente se apareció él en mi cabeza

Sucede que, así como hizo Néstor, José de San Martín, Pierre Renoir y George Harrison, también nació en esta fecha mi apropiador. 




¿Su nombre? Francisco G.

Durante más de la mitad de mi vida (veintiún años de treinta y cuatro, para ser más preciso), los 25 de Febrero fueron el cumpleaños de mi "padre". Lo pongo entre comillas porque el título le quedó siempre muy grande.

Qué locura que, en la misma fecha en que nacieron grandes personas - en especial San Martín y Kirchner -, también haya nacido un tipo como éste, ¿no?

Hoy volví a tener esa sensación extraña de que voy a verlo en la calle en cualquier momento, como si me acechara todo el tiempo escondido entre mil rostros. La última vez que lo vi fue en la improvisada cárcel que la Fuerza Aérea le perfeccionara en la Compañía Histórica de Palermo, justo detrás del Planetario.

Casi diez años pasaron ya desde ese último encuentro. Un punto de inflexión tal vez, en mi historia. Todavía viene a mi mente su voz junto a una catarata de recuerdos que cualquier persona preferiría borrar de su cabeza: los desprecios, la violencia a su ex mujer, las armas, las ventanas todas rotas, el miedo que le tuve durante gran parte de mi infancia, la falta de amor, etc. 


13 de febrero de 2013

Identique


Supongo, ya que no le puedo preguntar a nadie, que en esta foto mi Papá tenía entre dieciséis y veinte años. En la foto a color pueden ver al maldito bastardo, con tan sólo dieciséis, en la cabina de un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea.

Como pueden apreciar, el parecido es mayúsculo. Idénticos, dirían algunos. 


No está demás contar un poco sobre mi foto, ya que seguramente más de uno se está preguntando qué hacía yo en la cabina de un avión.

Durante la primaria se me metió en la cabeza que quería estudiar en un colegio industrial. La primera opción era la escuela Henry Ford de Pacheco, para después pasar a trabajar en la planta automotriz; pero la vida iba a dar un revés inesperado a mis intenciones. Resulta ser que mi apropiador supo de mi interés en las escuelas técnicas y después de meses sin que se preocupara por mí, se acercó con un folleto de la E.N.E.T. Nº1 del Palomar "Primera Brigada Aérea". 

Como podrán entender, mis deseos de ser aceptado por este personaje eran muchos, y si lograba que se sintiera orgulloso de mí, quizá - pensaba yo - podría ser un poco más sencillo. Conclusión: terminé estudiando en Palomar. Soy Técnico Aeronáutico y las materias de taller a partir del ciclo superior se desarrollaban directamente sobre las aeronaves. Es así como, casi diecisiete años después de que - posiblemente - hubieran arrojado al río a mi padre, drogado, en los conocidos vuelos de la muerte, su segundo hijo, el desaparecido, se encontraba reparando esos mismos aviones.

Muchos podrán llamarlo casualidad. Otros, coincidencia. Para mí, ver que la foto en la que más me parezco a mi padre es sobre un Hércules, se llama "ironía". 

P.D.: Existen fotos de mi papá hasta el momento de su desaparición, a los veinticinco años. Las que él no pudo sacarse, las que tendría que haberse sacado después de esa edad, las veo cuando miro las mías. ¿O alguien osaría discutir el parecido que tengo con mi viejo?

12 de febrero de 2013

Globalización

Esto es lo que reflejan las estadísticas del blog:


¡Quiero darle oficialmente la bienvenida a los visitantes de España, Alemania (!), México,  Brasil, Uruguay, Canadá y Francia! 

A Rusia no lo cuento, no por discriminar; es sólo que supongo que es el robot de Yandex, que me anda visitando. 

Si esto no es globalización, ¿qué es?

5 de febrero de 2013

Sobre fiambres y nenes...

Mientras yo vuelco emociones y pensamientos sobre mi historia y lo complicado que es afrontar la vida, habiendo estado mi nacimiento rodeado de tanto dolor, sufrimiento y muerte;
Mientras tengo que aceptar que he nacido como un animal, privado de mi libertad desde antes del comienzo de mi propia vida;
Mientras padezco por no saber si mi Papá estaba vivo cuando yo nací o simplemente si pudo llegar a tenerme en sus brazos;
Mientras poseo más incertidumbres que certezas sobre durante cuánto tiempo pude estar realmente junto a mi Mamá;
Mientras que no tengo siquiera la hora exacta de mi nacimiento...,

... el obstetra militar de la Marina que atendió (entre muchos otros) mi nacimiento, ése que fuera la primera persona sobre la faz de la tierra que pusiera sus manos sobre mí, se pasea con total libertad por un Shopping. 

Camina tranquilo. Sin pena. Disfruta del sol y mira vidrieras. Va del brazo, seguramente, de un familiar al que conoce desde toda su vida. No como yo que, aun hoy, sigo conociendo familiares, a casi trece años de que Abuelas me encontrara. 

Como un guiño cínico de la vida, entra a comprar fiambres a "El Nene", y yo me pregunto: ¿Cuántas veces este tipo habrá usado en la misma oración las palabras "Fiambre" y "Nene"?




H.I.J.O.S. fue quien lo filmó. Ayer sacaron un comunicado que no fue ni extensa ni repetidamente difundido por los grandes medios de comunicación. Tal vez, este tipo de cosas no son condenables por la sociedad. O quizás, sólo si la situación lo amerita y hay un funcionario del gobierno de por medio, si sería noticia. Tanto mejor si se puede combinar en el mismo titular las palabras ASADO y ESMA. Ahí si, hasta tenemos una radio abierta en la puerta del ministerio de Justicia.

Lamentablemente no hubo, al menos hoy, nada de esto.

Mientras tanto, la persona que atendió a muchas parturientas secuestradas y luego desaparecidas, se pasea tranquilamente y casi con una parsimonia burlona por entre la gente.

¡Piedra libre a Magnacco!